Cuidando las sonrisas del futuro

Cuando el ejemplo no es el ejemplo
Saludos,
Hoy quiero compartir con Uds. un tema ya comentado pero que cada día se hace mas cotidiano y por tal peligroso, y lo resumo en que a veces no vemos ni entendemos como nuestros actos pueden influir en otros.
Nuestras acciones siempre, entiéndase bien, SIEMPRE, tendrán repercusiones, buenas o malas, siempre habrá una consecuencia a una acción.
En la vida social, de pareja, familiar, laboral o deportiva todo lo que hacemos tendrá una consecuencia, los padres nos toca atender el ejemplo que damos en cada acción, en cada comentario y en cada palabra.
A los hijos también nos toca entender, básicamente dos cosas, la primera es que nuestras acciones tienen repercusión en la respuesta de nuestros padres, y la segunda es que nuestros padres dejan huellas en nuestro andar, para bien o para mal, se escribe cada día nuestra historia con los aciertos o desaciertos de otros, esto es muy fácil de entender si nuestra madurez da en el tiempo con la acción ejecutada.
Complicado es cuando aún siendo niños recibimos mensajes de los otros hacia nuestro actuar que en nada mejoran o potencian nuestro desarrollo, por ejemplo, mensajes como: “no sirves para…”, “lo estás haciendo mal”, “deja que otro lo haga porque tú no sabes” y cualquier cantidad de otras expresiones que se le pueden decir a u niño en 30 minutos de un juego, en nada favorecerá sus resultados.
Es muy probable que un niño, y aún de adulto, no hagamos bien algo, es muy probable que el niño no sepa hacerlo mejor, pero es nuestro deber motivar y aceptar que están aprendiendo, al igual que nosotros no son perfectos y están andando en su propia historia con alegría. Ojala podamos copiar la mitad del entusiasmo de los niños que son libres de las consecuencias e irresponsabilidades de los adultos.

Los niños en el campo se comportan diametralmente al amor, comprensión y ejemplo que le dan los padres, es así como un niño extrovertido, mas allá de su propia capacidad será la consecuencia de unos padres que lo apoyan en el campo y en la vida, se les ve en la cancha libres, seguros y luego aplaudidos o felicitados al finalizar el juego o durante el mismo, por otra parte, aquellos niños mas nerviosos e introvertidos seguro también serán la consecuencia de los padres más castigadores o sobreprotectores en su vida cotidiana.
Aquellos niños que no dan un paso sin voltear esperando aceptación tal vez estén en un espacio donde tienen muy poco que aprender y conocer, limitados por los controles, reglas en exceso, sanciones o castigos.
Luego algunos pequeñines están en su inocencia disfrutando lo que sucede sin temor alguno a distraerse con un poco de tierra o palitos, otros tal vez solo se dediquen a llamar la atención de los demás con cualquier acto, llantos, rabietas o cualquier otra acción, esto no estaría mal si los padres no le reforzarán las conductas sobreprotectoras, y esto se puede observar tan solo en unas dos horas de actividad deportiva en una competencia de menores de 6 años.
Como será o como fue el resto del día de estos pequeños aún me preocupa, ojala solo haya sido parte de juego y el deseo exagerado o muy exigente de algunos padres y a esta hora todos estén felices y emprendiendo nuevos retos.
No espero ser un crítico ni corregir la guía que cada adulto tiene con sus pequeños, solo les muestro el espacio que pude observar, ojala disfrutemos más de la competencia a esta edad y permitamos que nuestros hijos sean felices en su práctica deportiva y además al finalizar el partido nos encontremos con las sonrisas del futuro, al fin y al cabo es nuestra responsabilidad.
Tanto padres como hijos nos merecemos desfrutar de una mañana sana de deporte.
Salud y éxito.
La Crisis de la Crisis
¿Estamos realmente en crisis? ¿Que es una crisis?
Algunas de las expresiones usadas con frecuencia es que “estamos en crisis” “qué crisis tan fuerte” “esto o aquello es por la crisis”. Desde hace ya algún tiempo empezamos a usarla de manera cotidiana y sin medir o manejar su impacto, situación similar sucedió con la palabra estrés, la cual unas vez usada explica cualquier mal o justifica cualquier patología.
La palabra crisis viene invadiendo gran parte de la información que vemos y oímos día a día, por radio, televisión, prensa, discursos, conversaciones diarias e incluso hasta en las iglesias.
Pero que significa esta palabra que nos acompaña diariamente ¿Qué significa en realidad crisis?
La palabra crisis (del latín crisis, a su vez del griego κρίσις) es una coyuntura de cambios en cualquier aspecto de una realidad organizada pero inestable, sujeta a evolución. Hasta aquí estamos muy bien, tan solo que hemos aprendido a ver la coyuntura y no trabajar en la solución, somos expertos en definir estrategias, mostrar el problema y predecir las futuras crisis, pero que poco practicamos el tema de las soluciones, que poco transitamos el camino de la reflexión-acción.
Nos embotamos diariamente en la repetición de los problemas que generan las crisis, repetimos frases, copiamos modelos, emociones y hasta sensaciones, pero ¿quien se detiene e ver la luz al final del túnel?
Seguir viviendo en crisis es una buena manera de no asumir la responsabilidad de nuestras acciones, ya que en la crisis el responsable es un tercero, siempre ajeno a nosotros, en cambio en un modelo responsable de acciones, se requiere de participación y acciones concretas para resolver situaciones conflictivas,
El ruido de la crisis poco espacio sonoro deja para escuchar las soluciones, y las soluciones no siempre viene en voz alta.
Entonces la bulla de la crisis, es el silencio de las soluciones, mi invitación es a reconocer la crisis, observarla, analizarla incluso estudiarla, pero más importante que todo eso resulta el trabajar en función de mejorarla para cambiar la situación que generó la crisis.
La peor crisis es la mental y en esa estamos cayendo lentamente, al repetir, escuchar y no cuestionar o aportar soluciones.
Algunas sugerencias:
No vivir la crisis en crisis, ser más consciente para ver las oportunidades.
Expandir la visión del mundo, sus realidades y oportunidades.
Ser más creativos, nos permitirá tener más opciones.
El dinero no garantiza la disminución de las crisis, por ende su ausencia tampoco debería ser un generador directo de las crisis.
Si muchos están en crisis, muchos podrían generar nuevas oportunidades.
Evitar el aislamiento y la victimización.
Establecer relaciones de confianza con otras personas pero primeramente con nosotros mismos.
No es el dinero lo que falta, faltan son las acciones que me lleven a él.
¿Oportunidades? Ese es el apellido de la crisis, pero muchas veces solo aprendemos su nombre de pila, y realmente tiene un apellido que lo define y allí esta la oportunidad.

Saludos, amig@s, nuevamente por aquí compartiendo algunas experiencias con Uds. Hoy deseo escribirles sobre la PASIÓN.
Recientemente terminada la Copa America se suscitaron diversos comentarios sobre los equipos que llegaron a lassemifinales, pero el que más se repitió una y otra vez fue el de que la copa había sido de poco nivel y poco atractiva, esto en consonancia con la temprana eliminación de los que se consideran equipos grandes.
Indistintamente de las razones por las cuales los equipos “grandes” fueron eliminados, nadie le puede quitar el merito a los supuestos equipos pequeños. Estos demostraron más allá del buen o mal fútbol, algo que en el deporte se esta perdiendo en algunas disciplinas, y es, precisamente la Pasión.
Los torneos se ganan con jugadores, estrategias, entrenamiento y pasión. Ya la historia se ha encargado de demostrar innumerables cantidad de equipos, que llenos de estrellas, se estrellan en sus propias frialdades estratégicas, por supuesto que es fundamental la planificación para afrontar los partidos y los torneos, pero sin la pasión, no serían más que jugadores corriendo detrás de un balón o bateando una pelota.
Pero ¿la pasión se enseña? ¿Se aprende?
Por pasión podríamos entender lo siguiente: “La pasión (del verbo en latín, patior, que significa sufrir o sentir) es una emoción definida como un sentimiento muy fuerte hacia una persona, tema, idea u objeto. Así, pues, la pasión es una emoción intensa que engloba el entusiasmo o deseo por algo.” (Wikipedia)
Podríamos enseñar en la escuela la pasión, a través de la historia y los valores, socialmente la publicidad es un aditivo esencial para generar emoción por un tema. La participación de los medios es fundamental, generando conciencia, necesidad o reflexión en las personas.
En cuanto a los equipos la pasión, va mucho más allá, es un ideal, un sueño que paradójicamente va más allá del objetivo, ese extra, es algo que el jugador es capaz de hacer más allá de sus propias posibilidades.
Es sentir al máximo el compromiso y la responsabilidad por alcanzar un sueño. Esa sensación, ese sentir, esa pasión la percibe la gente en los estadios, y se puede palpar en la conexión con los jugadores, en los cantos, gritos, lágrimas y energía que arropa a la afición y a los equipos.
Para un equipo esto se aprende en su propio compromiso, en su propia verdad y realidad, inclusiveen sus propias realidades sociales e individuales, el fanático es un sujeto inmerso en una sociedad, que vive, disfruta y padece lo que su país o Región vive, por eso muchas veces sus equipos deportivos son ese sueño, esa realidad que se desea alcanzar a través de un campeonato.
Para lograr la pasión hay que creer, hay que sacrificarse, desear y querer. La realidad social y sus circunstancias permitirán que los jugadores y seguidores se conecten y la pasión emerja, claro que es necesario tener un estímulo, un resultado, ver enla cancha que el jugador da lo máximo, que los jugadores representan la vibra de un pueblo.
En algunos casos, en los equipos llamados “grandes”, lamentablemente la camisa y su propia cultura parece no pesar lo suficiente para desgarrarse los músculos por el equipo, y más allá del equipo, por la gente que los sigue.
Si quieren tener un equipo diferente, por favor, háganle saber lo que significa llevar un uniforme en el pecho, tienen que entender que la sangre tiene que hervir por la pasión a su meta y a su gente.
La pasión combinada con las estrategias, jugadores y entrenamientos seguro dará resultados extraordinarios, solos estos elementos aportan, pero no de manera exponencial, al mezclarlos el resultado será superlativo.
Saludos amigos intangibles… Nos vemos en la próxima, salud y éxito.
La culpa es del árbitro...
Del campo, del público y de la vaca.

Menos mal que las vacas no van al estadio, tal vez algunas serían culpables, como el libro, “La culpa es de la vaca” de las cosas que suceden en un juego.
Ahora es frecuente escuchar en declaraciones a la prensa, en deportes de alta competencia, o en declaraciones coloquiales en el deporte amateur, que el arbitro influyó en el resultado final.
Ciertamente, hay casos excepcionales, el NO, no hit, no Run de Armando Galárraga que el arbitro Jim Joyce no vio.
Para la dicha o tragedia del deporte el árbitro es parte del evento y de la cotidianidad de las diferentes disciplinas. También es cierto, que en muchos casos, deben mejorar su gestión, todo esto sin olvidar su condición humana y propensión natural a los errores.
Pero aún es mas cierto, que últimamente se ha enseñado a los jóvenes a simular y “hacer teatro” en las canchas para alcanzar beneficios en ciertas jugadas.
Estas acciones no son positivas ni permiten una práctica deportiva sana. Pero es mucho más grave escuchar atletas de alto nivel, de equipos de primer nivel manifestando que un resultado es consecuencia de un acto arbitral.
Estas afirmaciones van generando en los más pequeños un sentido de irresponsabilidad, ya que siempre serán los resultados, responsabilidad de un factor externo, arbitraje, campo, clima, o de una vaca.
En los atletas profesionales, en ocasiones, podría ser una herramienta que justifique errores, presión, o mala ejecución, es así como queda pendiente una gran tarea en los entrenamientos y trabajos cotidianos en las disciplinas deportivas, y es darle atención al aspecto responsabilidad.
Si un equipo hace 10 carreras, el árbitro debe anularle 10 para perder, si haces 5 goles, el árbitro debe anularte los mismos para favorecer al otro equipo. Si te bota dos jugadores injustamente, el equipo debe aprender a trabajar con menos recursos y dar los mismos resultados, es decir, el trabajo debe intensificarse aún más. ¿Acaso el culpar al arbitro cambiará el resultado? Entonces entraríamos en la infinita e imposible cantidad de probabilidades y el mundo “y si”, “y si” hubiera sido otra decisión, “y si” hubiese cantado o pitado al revés, en fin nada de eso se sabrá,pero si habrá muchos “Y si”.
Es fundamental enseñar y modelar la humildad como herramienta básica de la práctica deportiva. Es más épico aceptar la derrota desde el reconocimiento del otro, a minimizar el resultado culpabilizando la gestión de un tercero.
Si un atleta te dice: “el otro equipo no tiene nada”, “son unos malos”, la respuesta de un entrenador o capitán responsable debe ser: “pero algo hicieron para ganar y nos ganaron”
Indudablemente hay que trabajar más en la responsabilidad de cada miembro del equipo, que en la mala gestión del árbitro, calor, iluminación u otra variable. Si te roban un gol, debes hacer tres. Eso si es épico.
Saludos lectores invisibles.
Mis saludos y respetos, desde hace un tiempo el tema de los niños, digamos entre 5 y 8 años de edad y su desarrollo deportivo o conocimiento y tratamiento de habilidades atléticas me llama poderosamente la razón.
En este aspecto los temas cultura, vivencias y genética juegan un papel muy importante, por ejemplo. En un campo donde se encuentran varios niños jugando o practicando una disciplina deportiva, cualquiera que sea, rápidamente se pueden diferenciar grupos o tipologías de niños “atletas”, sin querer ser una definición científica, me atrevería a mencionar algunos tipos;
“El Águila” (El sobresaliente): Este niño se destaca por sus habilidades físicas, es más rápido que el promedio del grupo, posee mejores desplazamientos y respuestas ante los estímulos. Incluso podría llegar a ser más exigentes consigo mismo y por ende podría ser más propenso a la frustración temprana, ya que los niveles de exigencias (de los padres, entrenadores, familiares) no necesariamente garantizan el éxito.
Una característica importante es que no exigen mucha atención y no la demandan tampoco. En ocasiones escuchan las indicaciones y rápidamente las ejecutan, en buena proporción lo hacen adecuadamente. Es probable que se rodeen de aquellos niños que se encuentren en situaciones similares para lograr y reforzar sus exigencias. Son muy competitivos
Esta cualidad puede responder a variables genéticas o sociales, mayor exigencias de los padres, altos niveles de logro, o simplemente cuentan con una estructura muscular y psicológica que le permite responder mejor que el resto.
Los peligros de esta categoría radican en la enseñanza de los padres, maestros o personas responsables, los cuales podrían exigirles a los mini atletas mayores y mejores resultados, perdiéndose lamentable el proceso de descubrimiento por parte del niño de sus habilidades, aunque sean “muy buenos o muy malos”, siguen siendo niños.
Es recomendable enseñarles a luchar y a exigirse en cada acción, pero en proporción a su edad y compromisos. De otra manera veremos disputas en la cancha por malos resultados, culpabilización hacia los otros niños que no disponen inicialmente de esa cualidad o desmotivación por la disciplina.
El no demandar atención podría limitar su desarrollo pleno, ya que sin observación y seguimiento, tal vez ese desarrollo sobresaliente este determinado a su momento actual y no desarrolle más sus potencialidades. Entonces puede siempre esperarse mucho de él sin darles nuevas herramientas, con la simple creencia que por ser el tipo que es, logrará lo esperado.
El oso (El motivado sin recursos): Este caso es impresionante, tal vez haga todo mal. No tenga ni los conocimientos ni las habilidades, pero realmente su motivación y pasión es mayor, corre todo, hace todo, tal vez no sea ejemplar pero es constante y responsable, hace su trabajo.
Demanda atención y aunque no sea el mejor se esfuerza por mejorar sus respuestas, esta pendiente del profesor o instructor, disfruta lo que hace y puede mejorar sus marcas y resultados.
No tiene mayor problema para relacionarse, ya que de todos aprende, no compite y por ende no encuentra rivales en la cancha, compartir es parte de su estilo de vida. Su accionar o resultados pueden mejorar con atención, dedicación y constancia. Tal vez no disponga de la calidad de respuesta de los sobresalientes, pero no perderá la oportunidad de intentarlo.
Los peligros de esta categoría radican en que pueden llegar a ser maltratados por los sobresalientes, o “usados” para alcanzar las metas grupales, si la disciplina es grupal.
Si los padres son exigentes o los entrenadores no saben llevarlos con calma y paciencia podrían generar un peso y dolor innecesario, aquellos entrenadores que solo piensan en ganar y no visualizan al niño que compite como una integridad social terminan haciendo mucho daño a los niños y su posible desarrollo como deportistas en el futuro se puede ver afectada.
Al solicitar más atención podrían ser considerados menos, ya que los entrenadores o representantes ultra exigentes, consideran a este tipo de categoría innecesaria y se focalizan solo en los sobresalientes. Gran error, y repito pueden herir a los niños.
El Ratón (Promedio): Esta categoría esta representada por los niños que medianamente responden a las tareas, exigencias y retos del deporte, son atentos, tratan de mejorar sus resultados, y pueden estar motivados, se exigen eventualmente para mejorar pero no suelen exigirse mucho, salvo que cuenten con una motivación especial e intenten mejorar su desempeño. (La motivación especial dependerá de sus propios intereses y gustos).
Exigen mayor atención y se requieren más recursos de tiempo y atención para tener continuidad, para esta categoría, al igual que los ratones, son esquivos, en ocasiones podrían ser desatentos, y hasta perderse o distraerse entre diferentes estímulos. Pero existe una variable espectacular… LES GUSTA LO QUE HACEN.
Los peligros; los padres, los amigos los entrenadores, son el principal peligro, ya que las exigencias y castigos sociales pueden maltratar la delgada línea de tranquilidad de los niños, no todos serán atletas de alta competencia, pero si todos son humanos y se merecen respeto.
Es responsabilidad absoluta de los padres velar por el desempeño sano de los chicos y chicas, no invadir a los niños con nuestras tragedias y sueños frustrados, es sano competir, es sano exigirse, pero no es sano maltratar la vida de los infantes para satisfacer una exigencia o sueño del padre.
Cuando a esta edad llegas a un campo y los niños lloran porque pierden un partido de práctica, o no quieren jugar con “x” niño “por que es malo”, allí, justo allí estamos haciendo el daño, el niño ya no disfruta, ya castiga y compite de manera inadecuada.
Es sano compartir, es necesario exigir mejores marcas, pero el respeto entre los niños será el mejor resultado.
Cuál de los tres grupos es mejor… Interesante, no la pregunta, sino la respuesta. Ideal, contar con todos.
Depende de cada entrenador y de cada padre que futuro desea para los niños. El mejor beneficio y enseñanza del deporte es permitirles a los niños a esta temprana edad, explorar, conocerse, desarrollar hábitos, hacerse responsables y relacionarse con otros niños, si de esta fabulosa mezcla sale un atleta. PERFECTO, ojala salgan atletas, pero ojala aparezcan más niños felices.
Sean felices, feliz jornada, como siempre en la espera de sus comentarios y sugerencias, ¿algún tema que les interese?
Las edades, el deporte y la motivación
¿Qué es más importante que el niño gane un juego o que participe?
Anteriormente dar respuesta a esta interrogante era fácil, y se solía decir a viva voz, “lo importante es competir y compartir”, esta idea romántica de la sana competencia se ha desvanecido en el tiempo, entre otras cosas por la fuerte competitividad de los adultos y sus complejos.
Pudiese sonar o leerse rudo, pero es finalmente el adulto quien involucra al niño en un deporte, entre las causas para que esto suceda se encuentran las creencias o cultura popular, las recomendaciones médicas y/o psicológicas.
Qué significa esto:
En relación a la cultura popular es bien es sabido que algunas disciplinas deportivas son un excelente trampolín para una vida de alta calidad, o de exuberantes beneficios económicos y sociales, por ejemplo en promedio un jugador de grandes ligas gana 3.000.000 de Dólares, pues ante una oferta de este calibre, seguro que para algunos padres tener un hijo que juegue en las Grandes Ligas sería un gran beneficio, económico y por supuesto un gran refuerzo social, pero, ¿seguro que los padres no piensan en eso cuando un niño, digamos de 5 o 7 años esta en un campo en un torneo local?
Seguramente al exigirle tanto esfuerzo o mejora en la calidad de su juego es solo por la simple necesidad de que el chico sea mejor persona, que sea mejor jugador, o muy en el fondo de la historia personal de cada padre, sea mejor jugador que el padre, y mucho cuidado con este pensamiento, “Que sea lo que su padre no pudo ser”, padres, entrenadores, cuidado, mucho cuidado, sigue siendo un niño, una hermosa creación, es solo un niño. Que podemos y debemos mejorar su gestión como posible atleta en el futuro, si. Pero, por favor sin olvidar que sigue siendo un niño. Claro que para llegar a las grandes ligas hay que trabajar y mucho, pero es paso a paso, con constancia, con frecuencia, y a esa edad con mucho amor, les recomiendo que vean el video titulado “La historia me persigue pero yo soy más rápido” lo pueden visualizar en el siguiente Link: http://www.marca.com/tv/?v=3OMR6ZhqVOO pues la cultura popular nos invita a que soñemos con un Vizquel, Messi, o Galárraga, y eso no esta mal, lo que no es adecuado es perder de vista al niño que tenemos al frente y no darle la oportunidad de disfrutar su desarrollo deportivo, las altas exigencias, los entrenamientos monótonos, la falta de incentivos y las derrotas castigadas por los padres, entrenadores u otros asistentes, lejos de animar, alejan a los niños y jóvenes de los campos, con un escenario así, seguramente el próximo fin de semana no será un día ideal para que los mini atletas deseen levantarse independientemente de las ganas de los padres.
Animo padres el camino recién comienza…
Continuemos con las otras variables, habíamos mencionado anteriormente las recomendaciones médicas o psicológicas, este tema es importante, todo niño o niña necesita contacto con el parque, con el campo, un poco de polvo, grama y aire fresco hace mucho bien, además de tomar un poco de sol, claro, tomando todas las previsiones sobre la exposición exagerada a la luz solar, además el correr, hacer ejercicio, es una sana manera de potenciar exponencialmente la vida del niño, fortalecer su cuerpo y mejorar sus sistemas respiratorio y nervioso. Desde el punto de vista de salud corporal es una de las mejores fórmulas.
En el tópico psicológico es una herramienta eficaz y extraordinaria para fortalecer la psique del niño. El simple hecho de relacionarse con otros niños y niñas u otras personas perfila su personalidad, el tener que desarrollar hábitos y responsabilidades, aprender a ganar y perder, sentir, emocionarse por ganar o sentirse mal por perder, son experiencias que bien dirigidas ayudan de una manera extraordinaria el desarrollo del joven. Entonces es una sugerencia formidable invitar al niño o niña a ganar y perder. Si el padre, madre o representante solo piensa en ganar, seguramente frustrará de manera directa al mini atleta, entonces respetados amigos, es nuestra responsabilidad el día que nuestro hijo no quiera ir a jugar, algo hemos hecho mal o bien, algo hicimos.
Pero no se preocupen, nosotros también necesitamos nuestros entrenadores y estamos también aprendiendo, hay que manejar los egos, las emociones y reconocer al mini atleta que tenemos al frente, el debe ser la razón para seguir, su sonrisa, sus lagrimas, sus buenas y malas caras deben ser nuestro indicador.
En el tema de la motivación, les sugiero que evalúen las estrategias empleadas, ¿realmente motivan? ¿Son los entrenadores formadores? En la temprana edad deben serlo, es responsabilidad colectiva entrenar a los niños, familia, representantes y entrenador deben ser un solo bloque, los padres, a veces, quieren saber más que los entrenadores, pero se debe respetar el rol del líder en el campo, y ese debe ser el entrenador, si no se respeta al entrenador, los niños no lo harán tampoco. En esta etapa se trata de formar a los niños es valores, moral y por supuesto en mejorar sus condiciones físicas, pero la atención, la memoria y la responsabilidad son acciones que deben fortalecerse.
El entrenador no puede trabajar solo, los representantes deben apoyar su trabajo en casa, recordar las jugadas, las tareas, las acciones a tomar en diferentes situaciones.
Si el entrenador no cumple de manera eficiente con su rol deben hacerse los ajustes, debemos recordar que la posición de los padres ante los entrenadores es la posición personal, y recordemos además que es nuestra personalidad la que habla, y nuestros hijos aprenderán de nuestros comportamientos y de los que observan en el campo. Les recuerdo que debe ser un trabajo en equipo, si los niños ven el trabajo en equipo entre los padres y el equipo técnico, seguro será mucho mas fácil explicar como funciona un equipo, mientras las individualidades persistan será más complicado manejar los egos de los niños.
Así que podríamos decir que estamos frente a un gran circo donde el único espectador que no paga, pero aprende mucho es el niño. Somos actores, espero aprendamos bien el guión y demos la libertad de que cada niño aprenda de su propia experiencia y por supuesto, guiada por los grandes atletas, Uds los lectores.
Seguiremos en contacto.
Hasta el próximo turno al bate.
Variables generales a ser consideradas para motivar.
Existen diversas variables a considerar para la motivación de los atletas y no atletas en un ejercicio pragmático les presento algunas de ellas, las cuales nos permitirán tener una visión del atleta integral y por ende abarcar las diferentes demandas o necesidades que se puedan presentar. Es un ejercicio de reflexión, no pretende ser una guía de acción, son recomendaciones para la ejecución.
Entre las variables les sugiero tomar en cuenta, al menos las siguientes:
Innatas: Son parte de la genética y formación del sujeto, la herencia es un aspecto muy importante, así como las primeras experiencias o acercamientos al deporte. Esto perfila las características del sujeto. Algunos atletas tienen que trabajar más que otros para llegar a cieros resultados, por ende no se puede obviar la variable innata.
Aprendidas: Pero no todo queda en manos de la herencia, también es cierto que algunos no aprovechan sus condiciones innatas y no las explotan al máximo, o más grave aún no llegan a saber que poseen ciertas condiciones. Es tarea entonces del guía ubicar en los más pequeños diferentes actividades para conocer, descubrir y formar al atleta.
Cierto es además que la práctica constante ayuda a mejorar y potenciar lo que innatamente no poseemos, entonces todo lo aprendido nos permite desarrollar una mejor gestión, implica todas las experiencias y aprendizajes durante la vida. Si lo innato tiene peso especifico importante, el medio ambiente donde nos desarrollamos y vivimos marca una pauta súper determinante, entonces somos una mezcla de herencia y aprendizaje.
Familia: De donde vinimos no necesariamente marca a donde vamos, la familia puede ser un factor determinante, tanto para marcar líneas de acción por seguimiento de patrones de comportamiento como inversamente proporcional a lo aprendido en casa, por ejemplo, no siempre el hijo de un médico quiere ser médico, podrá tomar su propia decisión y seguir un camino diferente, como también existe la posibilidad de seguir los pasos de los padres de manera inconciente o conciente.
Es fundamental conocer la historia familiar (salud de los parientes, emocionalidad en la que se mueven) para orientar a los más pequeños y ayudar a definir su comportamiento y en el resto, permite brindar el soporte necesario para sortear los obstáculos y acercarse a los resultados esperados y alejar a los deportistas de cualquier distracción.
Factores económicos: Como el punto anterior el “tener mucho o poco” no es una pauta que bien pueda definir comportamientos, no necesariamente el que tiene mucho se esfuerza mucho o el que tiene poco hace poco. Es definitivo que son respuestas particulares e individuales, que pueden ser influidas por el contexto. Entonces no podemos dejarnos llevar por la posición económica, no es una variable que determine resultados directos, se podrían proyectar algunas situaciones o comportamientos, pero no serán concluyentes.
Intereses: ¿Cuales son las expectativas, necesidades y deseos del atleta? ¿Qué es lo que me le hacer? ¿Que le llena? ¿Que lo motiva? ¿Cuál es el trabajo ideal? Es importante descubrir las razones por las que el atleta esta allí y para que esta.
Valores: ¿Qué creencias mueven el andar de los atletas? ¿Cuáles son los paradigmas o mapas que guían la vida del atleta? Conocer estas interrogantes permite conocer más al atleta y sus razones de pertenecer o no a una disciplina.
Salud: Investigar y conocer, desde el absoluto respeto, el estado de salud, físico y mental del deportista, los hábitos alimenticios y de descanso son aspectos que no se pueden obviar.
Existen muchas variables, las tendencias sexuales, escolaridad, edad, entre otras.
Les dejo estas reflexiones,
Feliz semana.
Carlos Armas Parra
La pregunta más común ¿Cómo se motiva a un atleta? En este lado del mundo, la motivación esta normalmente asociada a beneficios económicos, en este caso, evidentemente el impacto es directo, pero poco duradero, y si hemos de pensar más maquiavélicamente, no garantiza la fidelidad del atleta a una institución, ya que si llega un momento donde el beneficio no refuerza o satisface las exigencias del atleta, otra organización puede ofrecer más beneficios.
Entonces podríamos concluir en primera instancia que el refuerzo económico es necesario y básico, pero podría no lograr el impacto que se requiere o perderse y dejar de ser atractivo.
Otra forma de motivar es a través de objetivos claros, medibles y visibles, metas que si se alcancen o no, impliquen en el atleta un desplazamiento en su crecimiento personal, espiritual y deportivo. Esto implica que el crecimiento del atleta debe estar comprometido, de lo contrario no tendría razón para motivarse, y quiero dejarles claro que cuando hablamos de crecimiento debe implicar cambios visibles y no tanto en el atleta, sino en el ser humano.
Al tener mejores seres humanos, tendremos mejores atletas, es muy complicado pero es una llave que lleva a la trascendencia del atleta, en la historia hay una gran cantidad de personas públicas, pero que poca gente podrían llegar hacer, la gente y la sociedad sigue los retos, logros y estadísticas, pero más aún sigue a la gentileza y humanidad detrás de los record. Entonces;
Otro motivador fundamental, entrenar para la humanidad y una mejor sociedad. Puede leerse romántico, pero realmente cambia la visión de la vida, de las necesidades y por ende del esfuerzo necesario para alcanzar las metas.
Un tercer consejo, por ahora, lograr diferenciar entre el crecimiento espiritual, deportivo y mental, es una mezcla potenciadora y crucial en el desarrollo de los atletas, pero de este tema podemos conversar después, espero sus comentarios,
Feliz semana.
Carlos Armas Parra.
Buenos días, amigos, amigas, en esta oportunidad les saludo con el entusiasmo de iniciar un nuevo año, nuevas oportunidades y por supuesto nuevos retos, tanto personales, profesionales como deportivos.
Gracias por sus comentarios de la charla que dicté en el marco del III Congreso Nacional de Kickingball, por esta vía procederé a responderles sus sudas o preguntas, lamentablemente ese día no se pudo por la logística y el tiempo que disponíamos.
Nos atrae y apasiona el deporte y este espacio será dedicado para este tema.
Podemos iniciar esta actividad con sus preguntas y sucesivamente iremos colocando temas de su interés, claro esta, el crecimiento de este espacio dependerá en gran medida de sus aportes, así que bienvenidos y corran la voz, ya disponemos de un espacio para comentar, reflexionar y aprender sobre la psicología y el deporte
Entonces bienvenidos y espero sus comentarios.
Feliz año, feliz día, feliz jornada.